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¡Que levante la mano quien haya escuchado la frase «Es que ya no se puede decir nada»!

Este cortometraje es fruto de un trabajo hacia adentro donde cuestionar la propia idea de masculinidad, los privilegios y las conductas aprendidas en una sociedad heteropatriarcal. Estamos seguras que muchos y muchas identificarán que este tipo de conversaciones “cotidianas” no forman parte de ninguna ficción.

Con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.