aTRAPando Machismos

El trap como manifestación mainstream de la crisis social y económica, se ha convertido en una música fronteriza entre géneros que van desde el hip hop hasta el reggaeton, con sintetizadores, voces distorsionadas con autotune que generan un sonido oscuro con letras que promueven con orgullo un estilo de vida al límite de la ley.

Chicos y chicos de barrio han transformado los propios códigos personales en un estilo en sí mismo y son seguidos por miles de personas a través de hablar de calle, drogas, sexo, violencia, individualismo y riqueza. No es música reivindicativa, no piden cambios políticos, valoran que sea todo sin censuras ni eufemismos.

Así pues, el elemento que conecta las jóvenes con este estilo musical es la idea de que el trap es cantar lo que conoces, no sentirlo como propio sino haberlo vivido. En este punto, los jóvenes se identifican con la idea de verdad más allá de que esta sea o no real.

El #trap, aunque individualista, conecta bastante bien con una sociedad donde cualquier intento de construcción de lo colectivo debe pasar primero por este individualismo.

Estilo musical donde la idea patriarcal de mujer modesta, mujer en segundo plano, se combate con la actitud de muchas trap generando un contramodelo que adopta la “chulería”, la promiscuidad y el exhibicionismo que hasta ahora siempre habían representado los hombres.

Con estos y otros temas abrimos debates dentro del grupo que nos conducen a explorar su campo emocional.

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